No sé qué quieres que vea. No veo muchos niños ni una casa grande, no veo ese viaje ni la mudanza a otro país. No encuentro dónde puedas ver tanta esperanza en tan poca piel.
¿Viste lo poquito que somos? Seremos un poco más de cien kilos, enfundados en dos pieles que, aunque mucho se han juntado, no se han mezclado, perdido sus mutuas finitides para ser algo un poco más grande. Somos a penas unos alientos coordinados.
No fueron tantos orgasmos, es cierto, no fue más que el promedio: lo sé porque lo pensé en su momento. Pero ¿cómo te digo todo esto estando tú tan cínico? Necesitas tiempo, espero no mucho pero tiempo.
Seré paciente y probablemente no te diga muchas cosas, muchas que muero por decirte.
No fueron tantos orgasmos pero tener toda esa piel, esa que no logro que se me meta en los poros, tocar tu cuerpo, tratar de acercarlo más a mí y aún con tanto hermetismo sentir como hay algo que se sale, que se escapa, que me penetra más allá de la entrepierna. Sentir cómo eso me rodeaba, me cubría, me veía en un éxtasis que semeja tanto al dolor a veces.
No hay más, tú no eres el amor de mi vida, no ahorita. Por ahora hay separación y distancia, brechas que salvar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario