Eres mi primera vez, por primera vez he llorado tanto en unos brazos. Me has secado las lágrimas, era tú y tu tristeza las lágrimas que me saltaban a tu mención. Eres este orgullo oculto, este orgullo de amarte... eso eres y te amo por eso y por eso creo en ti.
Soy una mujer de fe porque creo en ti y creo que es lo mejor y decido creerlo todos los días. Levantarme a creerlo, creerlo cada que lo dudo, creerlo no ahora sino en treinta años si eso me da paz para creerte; si la distancia me da fe, creerlo, entonces, como si todo pasara como debe pasar.
Porque así es, creo que eres maravilloso y otra postura sería incongruente. Creo en ti sabiendo que puedes errar, sabiendo que no es tan poco probable que hierres. Pero quiero tanto que no lo hagas que trabajo por que así sea y la única manera de hacerlo es creyendo en ti.
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