¿Burro? ¿dónde estás? Ven, anda, ven a mí. Déjame verte, por favor: estoy entre tinieblas. No sé dónde estoy, sólo estoy yo sola. He amanecido entre tinieblas, no hay luz para los abandonados, no hay paz para los desterrados a muerte. ¿Me estás matando en ti? Acaso estás asesinando mi recuerdo en tu cabeza, poco a poco haces leña lo que era para ya no ser, seguro acuchillas mi recuerdo para hacerlo cada vez más chiquito, para que quepa en cualquier lado aunque ya no haya lugar para él.
Amor ¿vas a matarme? ?Me harás desaparecer? ¿me convertirás en invisible? ¿no dejarás que esté viva en tus brazos, ni en tus labios, ni en mi voz... ni siquiera en el recuerdo?
Así será, y conmigo morirán mis berrinches, mis caprichos. Me acompañan a la tumba todos mis desplantes, mis malas palabras, mis impertinencias. Todos juntos, encabritándose conmigo, contigo, con todo. Ellos no sufrirán, ser ellos es su propio castigo
Qué bueno que morimos todos juntos, que no voy sola en este largo túnel que veo como mi muerte, un largo camino en el que no volteas, no regresas, no perdonas, no me amas.
Al menos no voy sola, sé que me deshago lentamente y que no dejo atrás nada, que has juntado las caricias que deje en tu sábana, los besos de tu frente, las fotos del escritorio y esas sonrisas que se me descolgaban al verte. Me da miedo, no creas. Por favor, mátanos con cariño, que el cariño es la sombra del amor que se tuvo. Asesínanos a sangre fría, rápidamente, pero con cariño. No nos ahogues, ni nos quemes que me da más miedo, mejor envenénanos, dínos que todo estará bien y danos esperanzas empozoñadas, que nos den un poco de dolor pero que sean fulminantes. No quiero ver cómo agonizan las ganas de ese futuro juntos, ni que llore como niño perdido el deseo de tus brazos, no quiero acunar durante horas la agonizante esperanza de tu vuelta.
Entre más rápido mejor.
De todos modos ya sé que me estás matando, sólo espero que esta muerte tuya sea dulce y breve como lo fue nuestro amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario