El vagón estaría llenísimo tú me abrazarías aprovechando la cercanía, no sabría bien qué onda pero se sentiría tan bien, también me besarías y acariciarías suavemente como quien no quiere la cosa. Simplemente cerraría lo ojos, no querría hablar por si acaso todo aquello pudiera romperse entre mis dedos torpes.
Nos bajaríamos y caminaríamos por esos caminos que conocemos tan bien. Tú irías de un humor luminoso: besándome, jugando, haciéndome cosquillas y riendo no me dejarías ni sospechar, sentiría la suspicacia pero sería todo tan perfecto.
La sorpresa se consumaría cuando viera que vamos hacia tu casa, entonces entraría en pánico con un -Gibrán nos espera a comer- y un beso me arrinconarías. Entonces sí intentaría protestar, preguntar, saber algo,sin embargo como siempre me callarías con un poco de fuerza y entraría temblando a Versalles y Lucerna. El Gibrán se extrañaría tanto como yo al verme y creo que notaría mi cara llena de pánico pero sonreiría y me abrazaría para decirme que que gusto verme, eso siempre me ha calmado. Él se encerraría en su cuarto, no sé si sin querer o adrede pero tú ni siquiera parecería que lo notaras, entrarías al tuyo.
Me sentaría en la orilla de tu cama, temblorosa, esperaría alguna explicación o respuesta mientras tú te sentarías en frente de la compu como siempre. Fingiría paz, me pondría a leer, pondrías música, de esa música que no conozco.
Entonces te lenvantarías, me quitarías todo de las manos y despejarías la cama. Me jalarías para acomodarme, para acostarnos, me abrazarías y yo volvería a preguntar: -¿Qué pasa?- tú me darías un beso suave y lento en los labios, el primero, me acariciarías la frente y me acurrucarías.
-Nada, no pasa ni ha pasado ni pasará nada-
No hay comentarios:
Publicar un comentario