07 12 12

¿Y si lo solucionas todo? Qué tal que llegaras aquí, sin esperarte, yo iría saliendo de bañarme y me tomarías por sorpresa,  me encanta que me sorprendas, entonces te invitaría a pasar y esperarías en lo que eligiría una falda y una blusa, algo muy lindo y coqueto para mi burro. Lo ideal sería que me indicaras que tomara mis cosas, así, como si nada, yo no sabría bien a bien qué tomar pero me armaría con lo esencial: un poco de maquillaje, mi biblioteca portátil, pañuelos, mi agenda, para no sentirme desolada, chocolates, agua, dinero. Te seguiría afuera y comenzarías a caminar al metro. Yo tendría miedo pero siempre la riego cuando tengo miedo junto a ti así que me armaría de valor, respiraría profundamente un par de veces y te seguiría. Tú hablarías de trivialidades, yo nunca sé cómo pero tú siempre logras hacer una conversación solo. Iríamos al metro y por fin te preguntaría: a la roma, ah.
El vagón estaría llenísimo tú me abrazarías aprovechando la cercanía, no sabría bien qué onda pero se sentiría tan bien, también me besarías y acariciarías suavemente como quien no quiere la cosa. Simplemente cerraría lo ojos, no querría hablar por si acaso todo aquello pudiera  romperse entre mis dedos torpes.
 Nos bajaríamos y caminaríamos por esos caminos que conocemos tan bien. Tú irías de un humor luminoso: besándome, jugando, haciéndome cosquillas y riendo no me dejarías ni sospechar, sentiría la suspicacia pero   sería todo tan perfecto. 

La sorpresa se consumaría cuando viera que vamos hacia tu casa, entonces entraría en pánico con un -Gibrán nos espera a comer- y un beso me arrinconarías. Entonces sí intentaría protestar, preguntar, saber algo,sin embargo como siempre me callarías con un poco de fuerza y entraría temblando a Versalles y Lucerna. El Gibrán se extrañaría tanto como yo al verme y creo que notaría mi cara llena de pánico pero sonreiría y me abrazaría para decirme que que gusto verme, eso siempre me ha calmado. Él se encerraría en su cuarto, no sé si sin querer o adrede pero tú ni siquiera parecería que lo notaras, entrarías al tuyo.

Me sentaría en la orilla de tu cama, temblorosa, esperaría alguna explicación o respuesta mientras tú te sentarías en frente de la compu como siempre. Fingiría paz, me pondría a leer, pondrías música, de esa música que no conozco. 

Entonces te lenvantarías, me quitarías todo de las manos y despejarías la cama. Me jalarías  para acomodarme, para acostarnos, me abrazarías y yo volvería a preguntar: -¿Qué pasa?- tú me darías un beso suave y lento en los labios, el primero, me acariciarías la frente y me acurrucarías.

 -Nada, no pasa ni ha pasado ni pasará nada-  

No hay comentarios:

Publicar un comentario