Que Dios me castigue...
Que Dios me castigue si un día de estos dejo de creer en ti, que me venga su furia entera si amanezco y no pienso en ti como aspiración primera. Que no me perdone si por las noches dejo de buscar tu costado para encontrar consuelo, si dejo de jugarte en sueños para que me beses, si pierdo una oportunidad de pensar en la luminosidad de tu sonrisa.
Que no me dé paz nunca si reniego de tus manos, si me busco en otros ojos, si no suspiro por tu recuerdo. Que no permita que me perdone esta paz malganada si en ella no hay un poco de infierno todas las noches, si en ella no hay llanto oculto y silencio, si tiene más de resignación que de esperanza. Que me lleve con dignidad en mi expiación, que no me deje olvido ni paz sino aprendizaje y fuerza.
Que Dios deje caer todos sus tormentos si un día cualquiera descubro que ya no te amo, que te dejé caer con todos tus errores, que se me venció el cariño por un poco de consuelo, que se me cambiaron las ansias en buenas noches y el nudo de tu nombre por una memoria perdonada.
En las noches encontraré el rincón que aún sabe a tu vuelta, en los oídos guardo el timbre de tu alegría y en cada puerta el juego de tu simple belleza. No habrá café sin tu necedad, charla sin tu razón, juego sin tu complicidad ni noche sin tu latido.
En cada palabra me suena tu nombre y en los poemas tus besos que acallan toda la luz del mundo. Habrá en cada espacio un templo, en cada silencio un santuario. En cada soledad está tu paciencia, tu perdón certero.
Que Dios perdone todos los pecados y todos lo vicios, que tenga indulgencia y dé amparo para las almas que penan, que no dejan ir, que no olvidan; que comprenda las razones más incomprensibles y que dé consuelo a aquellos que lo merezcan y piedad a lo que no.
Que Dios encuentre fuerzas para ser santísimo, glorioso y eterno pero que no me perdone si dejo de amarte porque yo no te perdonaré que aún lo hagas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario