Aprenderé a darnos espacio... y tiempo. A no invadir este lugar, libre de nuestra independencia, a jugar a su alrededor y a quererlo.
Desterraré mi crueldad. Seré cuidadosa con mis palabras, no seré ofensiva: aprenderé a poner la otra mejilla, si necesito defensa será sólo distancia y silencio. Mis palabras serán flores, nunca más veneno.
Tomaré fuerza, para mí, para ti, para todo. No cederé ante la tentación de la debilidad: que mi fuerza guíe mi sabiduría para que no sean sólo malas intenciones.
Aprenderé a no apresurar el tiempo.
Si dejas que lo haga, te amaré cada centímetro de piel, guardaré tus silencios, cuidaré tus enojos y seré estricta con tus caprichos. Seré congruente con tanta filosofía del amor con todas las agallas de mi voz, de mis puños, de mi pecho.
Seré leal, sincera, fiel. Siempre lo he sido pero ahora será con conocimiento de causa, entendiendo desde el corazón, no desde la cabeza.
Si dejas que lo haga, lo haré, seremos: no tendré miedos pues ahora los comprendo, sé su porqué y sus desazones, los cuidaré y los convertiré en acción. Por fin sé de dónde venían las dudas, comprendo las razones.
Ojalá pueda ser esto y todo lo demás contigo.
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