Gano mucho en ganarte y pierdo mucho en perderte, olvido fácilmente lo primero y recuerdo lo segundo como complicación extra a mi vida. Presiento ya dejadas atrás las risas tras tus ocurrencias: tus ocurrencias prohiáticas de burro, tus modos elocuentes, tus frases hechas y tus ganas de chingar que me sacaban canas y me hacían reír al perder. Sé que no recuperaré las caminatas en el centro, las calles que bien conoces, la forma furtiva para tomarte de la mano y el casual ademán con el que me acercabas para besarme y hacerme caminar junto a ti: torcida y sonriente.
Pierdo mucho, amor, pero olvidas que tanto o más pierdes tú
porq mientras yo estoy aquí masticando y tratando de expiar mis errores, pensando en como corregirlos y pedirte perdón, tú estas allá: evitando pensar en mi, jugando al que no me quiere, sin extrañarme pro activamente. Conseguir alguien que ame con ese desdén tuyo no puede ser tan complicado pero encontrar alguien que te ame con esta fuerza de mar de tormenta que yo tengo va a ser imposible.
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