Dicen que "boca que besa no canta", es cierto, llevo meses sin voz, muda entre tus labios pero, al parecer, ha pasado. Entonces hay varias opciones... en realidad creo que es una.
Primero pensé en la necesidad de dejarte, en la imperante obligación de abandonarte pues quiero algo más, algo mejor pero luego lo hice y lloré toda la noche y me sentí y siento como loca y se me hicieron agua los ojos. Luego fui a verte y sentí que todo era como antes y que no había pasado nada, anduve por ahí como entre rosas y no alcancé a pincharme y sonreí con esa sonrisa mía tan luminosa que es más bien tuya. Luego volví a sentir perderte. 
Entre acto y acto pensé: pensé que ya te había dejado, las conveniencias de seguir mi camino, las promesas de nuevos amores y la certeza de que ahí andan, esperándome. Oí voces de demonios en mi interior, sonreí ante la maliciosa posibilidad y repetí en mi cabeza largas e inútiles listas que alimentaron mi ego. Lo pienso de nuevo y recuerdo la capacidad de caminar en sentido contrario, los triunfos propios y los sabores de una soltería anhelada de vez en vez pero siempre furtivamente. Con la fuerza para asegurar un triunfo ya conocido me propongo caminar al frente y no voltear pa' trás. Ey, podría ignorarte, un par de semanas dolorosísimas, un mes más lleno de pesadillas y miedo, tal vez otro de insomnios, reproches y más llanto.  Me pregunto si sería menos que la última vez: creo que sí porque ya sé que allá afuera hay otros alguiemenes capaces de hacerme caminar hasta la madrugada y sonreír a punta de besos, que sólo es constancia, que ya había pasado, que al final tuve razón y no existían los para siempres. Me da miedo que sea más, más porque ahora fuiste mío todo, mucho y muy fuerte, no creo pero me da miedo. 

Esta esa otra, la que podría ser sólo una: quedarme, esperar, aprender, mantener distancia y esperar de nuevo. Si espero y aprendo volverás, volverás como siempre, tan altanero y seguro que lo mejor será otro poco de distancia. Creo que es lo mejor porque si eres tan testarudo que me dejes ir (que no lo creo pero que podría pasar) al menos sería así bajo mis reglas, unas nuevas reglas, inventadas para controlarme un poco, al menos, aprovechando que mal no me caería. 

Al pensarlo una y otra vez ése es el camino, me siento como la tonta de siempre que tiene un novio de juguete que nunca está cuando lo necesita y que más valdría no tener, creo que lo tengo. Creo que al menos por ahora tengo ese novio que no crees que tenga: uno al que sólo llamo para oír decir que no, que no llama y que me puede dejar ahogar en un vaso de agua, del agua de mis propias lágrimas, tal vez, pero un vaso al fin.

Aprenderé, supongo: una porque no perderé el estilo, no de nuevo y por ti, dos por que al final sí hay más y para eso necesito tiempo y espacio (igual que tú) y al fin qué más da, ya lo tengo.

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